Mejor fuera que dentro

 

Todos queremos mejorar nuestros resultados y la relación con nuestras tareas, ¿Verdad? Si o NO, Claro que sí.

Sin embargo, una y otra vez caemos en el error de confiar demasiado en nuestra memoria para recordar muchas de las cosas que tendrían que estar anotadas en un sitio más seguro que en nuestra cabeza.

En realidad, la mente no fue creada para recordar, la mente fue creada para pensar y ser creativa. Es muy buena para analizar y buscar soluciones, ¡pero no le pidas que te recuerde que tienes que comprar pilas cuando pases por una ferretería! ¡No lo va hacer! perder un trabajo por no haber recordado la fecha de la entrevista, no felicitar a tu mujer por vuestro aniversario, o aún peor, faltar a un programa de radio del que llevabas mucho tiempo deseando que te llamarán para hacer una entrevista y ese día tu memoria decidió coger vacaciones, o que te parece no ir al examen de una oposición que llevabas un año preparando, estos ejemplos que aunque podrían haber salido de mi imaginación, salen de casos reales de personas muy cercanas que conozco, clientes, amigos y familiares que han sido víctimas alguna vez de su propia memoria.

la mente no fue creada para recordar”

Acerca de esto el Catedrático en Psicología el Dr. Roy Baumeister realizó un estudio muy interesante sobre los efectos que tienen en el Subconsciente las cosas que tenemos pendientes de realizar, objetivos, tareas, proyectos etc., que han sido objeto de un compromiso pero que todavía no se ha hecho nada al respecto, y que muchas de ellas vagan por nuestras cabezas como si de un navío naufragado se tratara, sus conclusiones son, que no es necesario tener terminados todos estos compromisos para estar más tranquilos, sino que bastaría con hacer un inventario de los proyectos que tengamos en marcha y anotarlos en un sistema seguro y fiable, que nos permita revisarlo periódicamente, solamente esta técnica permite que tú RAM psíquica se quede más tranquila respecto a todo lo que te traes entre manos.  ¿Verdad que es interesante?, ¿sí o sí?

Todos en mayor o en menor medida necesitamos pensar y ser creativos.

La creatividad no es exclusiva de los diseñadores, publicistas, marketers, etc., todos utilizamos la creatividad en nuestro día a día, ¿Piensa en que has sido creativo hoy? ¡Venga piensa!, Fíjate en que gesto tan sencillo utilizamos la creatividad, ¡Para vestirnos! ¡Claro! Tenemos que tener cierta imaginación para poder conjuntar nuestra ropa y que quede bien, aunque no todos lo conseguimos.

 

La creatividad también se utiliza para resolver los problemas, ¿Has tenido alguna vez algún problema? Aunque estés solo, mueve la cabeza de arriba a abajo y di sí, Gracias.

Sin embargo, cuando tenemos la cabeza llena de cosas, nuestra RAM psíquica, está procesando cosas que deberían estar anotadas en algún sitio externo a nosotros y en cambio se las hemos confiado a nuestra mente, solo con este comportamiento ya estamos generando cierto estrés y ansiedad, ¡tú lo sientes! ¡Pero no sabes por qué!, simplemente te sientes estresado, por eso vamos a ver a continuación, una herramienta que te ayude a despejar tu mente, para liberar a tu mente de trabajo extra, que no le toca.

Este concepto se le conoce como MENTE VACIA.

Esta técnica es realmente sencilla, pero para que te hagas una idea de lo potente que es, me gustaría citar una frase que refleja muy bien lo que es la sencillez.

Me gustaría dominar el lado sencillo de la complejidad, aunque a veces desearía conocer el lado complejo de la simplicidad

En mi conferencia “El desafío del tiempo” dibujo en la pizarra una persona fregando el suelo con un paño y luego el mismo paño mojado con un palo pinchado, ¿te suena? Si, verdad, es el mocho tal cual lo conocemos actualmente, pero hace muchos años las personas tenían que hacerlo de rodillas hasta que un iluminado, pensó- Si le meto aquí un palito lo peto, y así lo hizo, utilizo el lado más simple de la complejidad. Te cuento todo esto para que no caigas en el error de pensar que el simple hecho de anotar las cosas en algún lugar seguro y que revises periódicamente no te va a cambiar la vida, te la va a cambiar y mucho, al menos eso es lo que lleva contando más de 20 años David Allen, creador del método de productividad GTD y que es el más utilizado en el mundo.

Para utilizar esta técnica necesitaremos usar una herramienta de recopilación ¿Qué es una herramienta de recopilación?

  • Un molaskine
  • Una grabadora
  • Un móvil inteligente
  • Un block de notas

para que cuando llegue el momento de anotar las cosas, no se pierdan por el simple hecho de no tener donde anotar, ¡luego ya veremos qué hacer con esas notas!

Fíjate la cantidad de buenas ideas que nos vienen a la cabeza, y que al final caen en el olvido por no haberlas registrado en algún sitio.

UN PENSAMIENTO DURA LO QUE DURA UN SUSPIRO.

¿Has dicho alguna vez, la famosa frase de “me tengo que acordar”? ¿Perdón? NO TE VAS A ACORDAR, ESO NO SUCEDE CASI NUNCA, la mente no fue creada para recordar. ¿Recuerdas? Jajaja, que lio.

¿Qué impacto acumulado tiene eso en tu productividad? ¿y en tu economía?, no llamar a un cliente, faltar a una cita, no enviar un presupuesto…. FALTAR A UNA ENTREVISTA DE RADIO.

La idea principal es dedicarle un tiempo a esta herramienta, para volcar todos los frentes que tienes abiertos, da igual que sean personales o profesionales, la idea es vaciar la mente de todo lo que está ocupando y llevarla al menos a un papel, hacer limpieza abre nuevas perspectivas.

 Resolver temas pendientes, da igual que sean grandes o pequeños, te da más energía para poder afrontar los nuevos desafíos, que en cambio no podrías desarrollarlos porque tu mente estaría como el procesador de un pc. Un ordenador puede trabajar con múltiples ventanas abiertas, ¿Verdad?, pero al final también se queda colgado, lo mismo pasa con nuestra RAM psíquica.

VACIA tu mente de todos los frentes abiertos, y verás que en unas semanas empezaras a sentir algo distinto, tendrás más energía y más creatividad.

Procesa tu bandeja de entrada, revisa tus correos electrónicos y limpia el cajón de tu escritorio, igualmente algún día tenías que hacerlo.

Que tengas una feliz mente vacía.